Por: Ovet Córdova
Una
obrera y dirigente de la huelga me decía: “Nos llaman los manchados por las
marcas que deja la fruta en nuestras manos y ropa”. Convivir de cerca con los
trabajadores de las fincas bananeras me hace reflexionar que esa expresión
discriminativa usada por los que “carnean” la huelga, reviste de un significado
mayor: los manchados, como el compa Rafa, hombre que calza botas de hule; son
los jornaleros que trabajan bajo el sol abrazante, los que sufren la
explotación del patrón, mientras que los visten sus ropas limpias, son los que
reciben los favores de los jefes y los amos.

