Se
cumplen 365 días de un asesinato cruel, de una vida apagada en pleno ímpetu de
su juventud, se cumple ya un año de que ya no está, aquel niño inquieto,
rebelde, que le saco muchas carreras, sobresaltos y enojos a su padre, ese niño
bien parecido, con sueños, ilusiones, como cualquier niño de este país a quien
se le niegan todos los derechos, y trata de revelarse contra este orden injusto
que le arrebató la vida.Él no quería morir, y cuentan que clamaba auxilio en la fría madrugada del 13 de noviembre del 2016 en el hospital pobre y deshumanizado de El Progreso, que solo le quito la ropa para abreviar las evidencias, pero no para darle asistencia médica, por lo que en la emergencia del hospital, desnudo, solo, desconocido, herido de balas asesinas, murió, aún no hay investigación sobre quien le disparo, tuvo que ser la policía, son los únicos autorizados para el exterminio de jóvenes en este país. Exigimos justicia.